Ser mamá sola es otro tipo de maternidad. Ni peor, ni mejor, solo… distinta.

Si han pasado por una crianza solas, bien saben de lo que estoy hablando. Tener un hijo sola es una experiencia completamente distinta que a tenerlo en pareja. Y hay ciertas cosas que sólo podrían entender mujeres que han pasado por esta experiencia. ¿Cómo qué?

  1. Eres dos en uno: mamá y papá.
  2. No hay que pedir permiso ni disculpas a nadie más que a uno mismo.
  3. La relación con tu hijo es única porque sabes que eres LA persona a su lado.
  4. Siempre tendrás un vínculo especial con tu hijo, uno que nada ni nadie podrá cambiar jamás.
  5. Como madre, se vive una fuerza incomparable difícil de explicar.
  6. Tienes más lágrimas y momentos difíciles, pero también una independencia única.
  7. La persona que elige estar en la vida tuya y de tu hijo, es un momento mágico que no pensaste que alguna vez llegaría.
  8. No hay que conversar ni discutir sobre lo que uno considera mejor para el hijo: ni religión, ni qué colegio, ni qué deporte, ni qué corte de pelo. La decisión es tuya.
  9. Tu familia es definitivamente, tu mejor apoyo (en la mayoría de los casos). Si no, lo son tus amigos.
  10. El día del padre… a veces duele.
  11. Te preguntas constantemente si estás haciendo las cosas bien y si podrás con todo esto.
  12. Siempre está presente la sombre del hombre que eligió no estar. Siempre. Y esperas de todo corazón que las cosas no se compliquen en el futuro.
  13. Harías todo por esa persona que tienes al lado. Ese hijo es tu razón de existir y aunque falten algunas cosas… el amor es tan, pero tan fuerte que una mamá sola es definitivamente una mamá increíble.

Un aplauso para todas las que han pasado por esto. Lo que se siente, lo que se hace, lo que se logra, es algo que te marcará de por vida en todo el sentido de la palabra.

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