Un documental que HAY que ver

Cuando era chica, no todo venía en plástico. Es más, mi mamá me cuenta que cuando nací recién habían llegado los pañales desechables a Chile y no habían jeans. Igual impactante pensarlo porque hoy, todo está a la vuelta de la esquina y en absolutamente todos los productos (o bueno, en el 99% de ellos): en la ropa, maquillaje, envoltorios, bolsas, etc.

En su momento el plástico fue totalmente revolucionario y contribuyó a que todo pudiese hacerse masivo y accesible gracias a lo barata que era su producción. El problema es que nadie pensó en la magnitud de los efectos de este nuevo elemento. Hoy, lamentablemente, estamos viviendo las consecuencias de esa revolución: mares y costas contaminadas por un continente de plástico, y toxinas en nuestro cuerpo desde muy temprana edad, que ni siquiera sabemos que tenemos.

Hace varios años que tengo noción de que el plástico no sólo contamina sino que hace mal. Realmente mal. Por eso no caliento tupperwares en el microondas (¡por favor no lo hagan!), porque sé que el plástico caliente tiene un componente cancerígeno. Trato de usar siempre envases de vidrio y reciclo todo el plástico que puedo, además de evitar comprar cosas con plástico y enseñarle a mis hijas la importancia de evitarlo. Pensaba que lo estaba haciendo bien, hasta que vi el documental Plastic Planet y quedé en shock.

¿Sabían qué…. la ropa, los juguetes, el agua, el maquillaje, las cremas, el shampoo, la pasta de dientes, el cepillo de dientes, los zapatos, los envases para guardar comida, mamaderas, chupetes, pañales, lápices, libros infantiles, secador de pelo, estufas, alfombras, teclado, computadores, productos de limpieza,… son o tienen plástico?

Se preguntarán… ¿Y eso qué? Pues bien, ahí está la invitación para que vean este documental hecho por el nieto del inventor del plástico, quien estuvo investigando durante 10 años por qué el plástico que su abuelo había inventado hacía mal. Infertilidad, cáncer, desórdenes hormonales, entre muchas otras enfermedades, son las que descubrió y que nos deja en este documental de 99 minutos. Además muestran el consumo de plástico en otros países, la basura del plástico en playas, el lobby que hay detrás de la industria del plástico. ¡Todo es tremendo!

La verdad es que cuando hablo de estas cosas en reuniones familiares o con amigos… siempre soy la exagerada, la antisistema, hasta comunista me han dicho. La misma exagerada que hace 20 años hablaba del calentamiento global y me decían que era demasiado revolucionaria anti industria y globalización. Hoy, por suerte la ciencia expone el inmenso problema que significa el plástico y consumo en términos medioambientales, pero poco se habla del efecto del plástico en nuestra salud, y ahí es cuando invito a ver este documental porque es una experiencia por sí sola.

Cuando yo lo terminé de ver, ordené toda mi casa buscando artículos de plástico. Me di cuenta de que era mucho, y casi todo innecesario: vasos de plástico, juguetes de plástico, hervidor de plástico (lo cambié por uno de vidrio), individuales de mesa, maquillaje. Puse muchas cosas como condimentos, sal y salsas, en envases de vidrio y saqué del closet toda la ropa que fuese 100% no algodón, especialmente la de mis hijas. Desde ese momento han pasado muchos años, y ver este documental fue decisivo para ser consciente de las cosas que consumo.

Algunos consejos práticos:

  1. Comprar productos cuyos envases sean reciclables. Es impresionante todos los que no son, como los potes donde viene la crema, las compotas para niños, los yogurts. Sólo deben mirar el envase antes de comprarlo para comprobar si se puede reciclar o no.
  2. Reciclar, reciclar y reciclar más. Si compramos, al menos reciclemos los envases de lo que consumimos. Hay distintos puntos limpios en todo Santiago, y aquí pueden revisar el más cercano a su casa.
  3. Con el sólo hecho de dejar de comprar botellas plásticas de agua, están haciendo un cambio. Cómprense una buena de vidrio y esa la van rellenando con agua cada vez que quieran. En LifeFactory venden por Facebook para grandes y chicos, y son muy seguras porque tienen un plástico alrededor para que no se rompan.
  4. Si tienen hijos chicos o guaguas, compren mamaderas sin BPA, (componente tóxico del plástico), al igual que todo lo que metan en su boca, como chupetes, mamaderas, juguetes, etc.
  5. Ya venden tupperwares de vidrio en todos lados. Lleven a reciclar los de plástico y cámbiense a los de vidrio.
  6. No guardar comida ni líquidos en recipientes de plástico ya que este material, a alta temperatura, suelta una toxina, la que luego, al comer los alimentos, se meten directamente al cuerpo. Algo totalmente cancerígeno.
  7. Traten de comprar productos que vengan en envase de vidrio o cartón: mayonesa, salsa de tomate, jugos, agua, etc.
  8. Comprar ropa de algodón o fibras naturales. Especialmente la de guaguas y niños.
  9. Dejemos de usar pajitas o bombillas. Algo que no se puede reciclar y que son millones las que quedan cada día tiradas.
  10. Si vas a una cafetería o restaurant, no uses los revolvedores o cubiertos de plástico en bebidas calientes. ¡Y ojalá no usarlos!

Ahora, les dejo el documental para que puedan verlo. Sólo entren aquí (con subtítulos en español).

Trailer

 

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