Supongo que quedé con el bichito de vivir en el extranjero después de haber pasado casi dos años en Estados Unidos cuando chica con mi familia. Ya de grande, los intentos fallidos por postular a becas para estudiar afuera me deprimieron un poco y dejé de intentarlo, pero siempre tuve ese bichito en mi cabeza.

Por eso, cuando Sergio llegó un día del trabajo, contando que le habían ofrecido participar en un programa de expatriación, acepté el reto sin darle ninguna vuelta. Por muy apasionada que era con mi trabajo y apegada a mi familia, me encantaba la idea de conocer el mundo junto a Sergio, y todo lo que esa experiencia nos uniría como pareja y familia.

Así fue como nos fuimos a Madrid, donde estuvimos casi dos años, y lo que nos trajo actualmente a Shanghai.

Sabíamos que vivir fuera iba a implicar que tendríamos hijos “en soledad”. Llevábamos un año y tanto casados, y no pretendíamos cambiar nuestros planes de formar una familia por vivir fuera de Chile. Al contrario, nos pareció aún más emocionante, el tener que vivir ese proceso sólo los dos.

Últimamente me doy cuenta que digo mucho lo siguiente: otra cosa es con guitarra. ¡Porque es verdad! Tener un hijo fuera de tu país, sin tu familia y amigos, en especial sin tu mamá, no ha sido tan fácil como imaginé. Sólo decirlo hace que se me llenen de lágrimas los ojos.

Aunque es un poco solitario, también tiene muchas cosas buenas, y me encanta esta aventura de aprender a ser madre en el extranjero. Pedir consejos a mis amigas por WhatsApp, mandar videos de Rubén y sus logros a mi familia por correo, que Rubén regalonee con sus abuelas por FaceTime… la tecnología está de nuestro lado.

Pero lejos lo mejor de tener hijos en el extranjero es la cantidad de cosas que les puedes mostrar. Chile está muy lejos de todo, y viajar no es tan fácil. Pero estando fuera, donde todo está más cerca y hay muchas más opciones para viajar, es distinto. Por poca plata puedes ir de Madrid a Dublin, de Shanghai a Tokyo. Y si te atreves un poco y te arriesgas a ponerte a tu guagua en un portabebés o a acarrear tu coche por aeropuertos, trenes, taxis y botes, podrás viajar y conocer el mundo, que si bien es un pañuelo por lo fácil que realmente es recorrerlo, es muy grande, muy diverso, y muy entretenido.

Queremos pegar a Rubén la pasión que con Sergio tenemos por viajar, y por eso nos estamos empeñando en ser papás a todo terreno – literalmente – y aprovechar esta enorme oportunidad de vivir fuera de Chile. Queremos conocer el mundo juntos como familia, sin limitarnos por la corta edad de Rubén.

En estos esfuerzos nos han pasado muchas cosas. Algunas divertidas y otras no tanto, y también hemos aprendido un montón. Por eso decidí empezar un blog, y así animar a otras mamás a atreverse a salir de la casa con sus guaguas, aunque sea un paseo a la playa por el fin de semana, unas vacaciones cruzando el océano o algo aún más arriesgado, como atreverse a vivir fuera de Chile.

Más fácil decirlo que hacerlo, lo sé, “otra cosa es con guitarra”… pero en A Baby Abroad, te contaré mis experiencias y te daré un montón de tips para que también te atrevas.

El mundo es muy grande y muy entretenido para perdértelo, y para que se lo pierda tu guagua.

Lo puedes confirmar en www.ababyabroad.com

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Dani Kemeny

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