Escribir esto no es fácil. Es increíble como algunas personas se enojan cuando uno se autodenomina “mamá soltera”. Dicen cosas como: “para de lamentarte, debes seguir adelante”, “para de hacerte la víctima”, “ no te gustó el leseo?”. Es raro pero pasa y la verdad no me da ganas ni de juzgarlos, ya que es una opción que yo elegí.

El tema es que yo seguí adelante y decidí ser la mejor en lo que hago, por mí, mi hija y nuestra vida juntas. No me lamento, no me critico, a veces me cuestiono y me angustio cuando pienso en él, que creí sería mi compañero de vida. Acá estoy, libre, decidida y siendo madre. Todo fue un proceso en el que lloré mucho pero me levanté.

No quiero entrar en detalles como son los primeros días de maternidad. Las que son mamás saben cómo es adaptar al bebé a uno y uno adaptarse al bebé. Una mezcla de alegría, dolor y angustia.

Pero ¿Cuándo atiné que esto sería un proceso sola? A los 3 días de mi cesárea me invitaron a una charla para cuidados básicos del bebé. Decidí ir. Pensé que estarían otras mamis para compartir lo que estábamos viviendo y ver que no era la única sufriendo por mis senos (mucho dolor). El día de la charla, me preparé y me arreglé un poco más digna de lo horrible que estaba. Mi mamá me acompañó a la puerta, no podía caminar muy bien. Cuando llegué había 4 sillas frente a la enfermera en las primeras dos estaba una pareja y las siguientes estaban vacías. Me di cuenta que esperaban al papá y la mamá de mi bebé, pero ahí estaba yo… sola. Creo que fue la hora más triste de mi vida, no lloré por dignidad pero si hubiera podido tomaba a la enfermera y a la pareja como psicólogos para contarles todo lo que había pasado para estar sentada ahí pero no lo hice.

Muchas de las indicaciones incluían a un padre y aunque juraba que estaba entendiendo por dos, la verdad… no aprendí nada. Yo solo quería llorar y no estaba mi mamá para abrazarme. Respiré hondo, aguanté y cuando salí de esa sala juro que era otra mujer. No puedo explicar la fuerza que tenía después de esa charla (aunque su objetivo era otro) para mí fue la charla más importante de mi vida porque entendí lo que me esperaba. Yo era papá y mamá de Josefina.

Acá estoy, no me morí… lloré mucho pero no me morí. Y escribo no por mí sino porque sé que existen mujeres con menos herramientas para salir adelante y espero ser un mini aporte si ellas también están solas en este proceso. Yo no las juzgo, no las crítico porque yo soy como ustedes. Y aunque ahora tengo la fuerza para escribir esto, debo admitir que muchas veces dudé si la tendría.

¿Tengo miedo? Sí ¿Me voy a rendir? No. Se puede.

Gracias por leerme. Mi correo es carmentuitera@gmail.com siempre leo y respondo tarde pero respondo.
Abrazo apretado, cuenten conmigo.

Carmen Castillo (@CarmenTuitera)

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