Veo el embarazo como un proceso único, que lleva la persona que lo experimenta al límite de su capacidades. Desde las primera semanas hasta los últimos días, uno asiste a una transformación constante, una imparable magia.

Los primeros meses, el lado psicológico tiene un papel fundamental. Creo que la reacción que uno tiene como hombre al enterarse de la noticia, debe ser considerado como la primera etapa importante del embarazo. Algunas mujeres tienen un sentimiento de culpa, como si se pensará que su pareja no quisiera lo que se avecina, como si esto hubiese ocurrido a escondidas de él. Seguramente porque todo sucede dentro de su cuerpo y que inconscientemente pensarán que pudieron detener el proceso. Por eso, sin duda nuestra reacción al momento de saber la noticia, influirá en el resto del desarrollo del embarazo.

En nuestro caso, Javi llevaba días diciéndome que pensaba que podía estar embarazada. Yo no le di mucha importancia porque habíamos pasado por alguna situación parecida en el pasado, además que en ese momento, me parecía poco probable: si bien lo habíamos conversado y ya teníamos ganas y planes de tener un hijo juntos – y un hermano para Emma -, todo lo que había visto en nuestro entorno, amigos y familiares… ¿Cómo podría ser posible quedar embarazada al primer intento?

Recuerdo el momento en que supimos con certeza. Me imagino que como buena parte de las parejas, eso nos remite a nuestro baño, un palito, y unos minutos de espera. Y después, abrazos, lágrimas de alegría, palabras de grandeza y preocupación por detalles… ¿Será niño o niña? ¿Cuándo lo haremos oficial? ¿Cuándo nacerá? ¿Cómo se va a llamar? Entre muchos etcéteras. Esta noticia nos unió de forma impensable, la aceptación de la situación fue inmediata y la idea de un matrimonio daba solidez a nuestro proyecto.

Todo esto no impidió que el primer trimestre fuese sufrido. Nauseas, malestares, antojos cambiantes, problemas gástricos, sensibilidad olfativa, y ahí es donde la pareja tiene que hacerse fuerte, porque no es fácil ver a la persona que uno ama pasarlo mal. Hay que hacer sacrificios: levantarse a deshoras durante la noche para acompañarla en sus malos ratos y prepararle lo que sea para aliviar la situación. Tuve que aceptar que mis platos no podrían llevar más cebolla, ni ajo, ni otros condimentos. Entender que cualquiera de mis reacciones pudiera desencadenar llantos y estados de depresión (las hormonas…). Lo mejor que podemos hacer en estos momentos es estar presente, atentos a los detalles y tratar de hacer sentir a nuestra pareja, lo excepcional que es y cuánto la amamos, y el mérito es hacerlo a pesar de que ella nos odie, al considerarnos como máximo responsable de lo que le ocurre!

Es cierto que para nosotros los hombres, las primeras semanas son difíciles. Entender el cambio, porque no se ve nada físico. Pero esto cambia radicalmente en los meses siguientes. Ya con la primera ecografía empecé a sentirme papá. Escuchar a ese corazoncito latir tan fuerte y rápido es algo mágico. De a poco va creciendo la guatita y se empiezan a sentir las primeras burbujitas. Desaparecen los malestares (no del todo …) y de a poco queda claro que ahí dentro hay una persona, que crece, ¡y vaya cómo crece!

También aparecen los primeros temores. ¿Y si todo no sale bien? ¿Si hay alguna complicación? ¿Si se pierde? La unión entre los dos en estos momentos, el saber compartir los miedos y encontrar en el otro palabras reconfortantes es importante para sobreponerse y seguir disfrutando la magia de lo que esta sucediendo.

En la recta final, el papá, marido o pareja sigue siendo el apoyo psicológico pero además se vuelve el ayudante absoluto. Los movimientos de nuestra amada se ven limitados, aparecen dolores y molestias (imagínense llevar un piña en la guata, que además se mueve…!). Los insomnios y las desveladas cada vez más recurrentes, y la tolerancia cada vez menor. Debemos ser la mano que la ayuda a levantarse, el hombro en el que se apoya, el chef que le cocina exactamente lo que le pide su cuerpo, saber estar cerca cuando lo necesita y alejarse cuando tenga que descansar.

Finalmente tenemos que ser conscientes de que ella lleva dentro la persona que más vamos a querer en nuestra vida. Una persona que resultará ser mitad nuestra y mitad ella. Aunque ella habrá tenido más mérito que nosotros. Y por eso, nosotros debemos dar el 200% por ella. No podemos ser menos que el mejor acompañante posible, dejar de lado nuestro egoísmo, darle las gracias por disponer de su cuerpo por el bien y amor de nuestra familia, y agradecerle todo su sacrificio y entrega.

Javi está a pocos días de dar luz a nuestra hija Juliette. Todavía me falta por vivir el día más emocionante de mi vida. Cada hora que pasa amo más a mi mujer, la encuentra más linda, más bella, más fuerte, más increíble, más única. Imagino lo que será para ella el parto, me asusta, quiero estar a su lado, quiero que sienta que estoy con ella en todo momento, que no la voy abandonar jamás. Que esta lucha va a ser nuestra, como la recompensa, pero queda claro que ella tendrá todo el mérito, por haber, como si de una carrera de fondo se tratase, corrido de principio a fin, sin dar un paso en falso.

Foto por Arenafilms

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